lunes, 17 de octubre de 2011

EL IMPOSTOR DE CARTAGENA


Eugéne Delacroix
Las ciudades coloniales y amuralladas del Caribe tienen un encanto particular. Las frecuentes historias de corsarios y piratas ayudan a mantener vigente la antigua tradición de épicas disputas que se libraban frente a sus costas. Sentado a la mesa de una posada cartagenera un hombre entrecano, con la piel curtida por el sol implacable, anchas manos y gruesos dedos, barba profusa, vista torva y sombrero de ala raído y desteñido, bebe el enésimo trago ardiente en completa soledad. Dice haber vivido cuatrocientos noventa y dos años, traer consigo la maldición de la vida eterna, y haber sido conocido en sus tiempos de gloria como el temido capitán Barbarrosa.  Desde luego que nadie le cree y ni siquiera los niños se le acercan para que él les cuente los pormenores de aquellas aventuras de hombres bravos y tiempos idos. Lo llaman –con cierto  desdén– el impostor de Cartagena, pero a fe digo que es el capitán Barbarrosa, lo afirmo yo que he servido bajo su mando y ahora escondo mi verdadera identidad atendiendo el mostrador de la vieja posada.  
Ricardo Tejerina  / 2011

miércoles, 12 de octubre de 2011

El diario íntimo de Proserpina


Francis Picabia

13 de febrero de 1944: Al escribir estas confesiones me he dado cuenta de que hay un tiempo para meditar y otro para hacer. Puede que la línea que separa a uno del otro sea muy delgada y, en algunos casos, imperceptible. Sin embargo estoy convencida de que el mundo es de los que se animan, y animarse es hacer y no sólo pergeñar, menos aún rememorar. Tal vez ya no vuelva a estas páginas, sino en búsqueda de consuelo; tal vez ya no derrame mis emociones con auxilio de la tinta. Mi nombre, mi verdadero nombre, evoca a la mujer y a la manzana. De algún modo, son las dos caras de lo mismo: la tentación y la sabiduría. Hoy parto rumbo a mi destino, dejando atrás a Proserpina, con el tiempo de testigo y la ilusión de ser millones.” *

FIN

* Transcripción del diario íntimo de Proserpina hallado entre lo que fueron las pertenencias de la profesora Athena Eleusina y ofrecido a este cronista para su publicación por sus derechohabientes.

RT

sábado, 8 de octubre de 2011

LEYENDO A DOLINA


Alejandro Dolina

            De las muchas maneras que existen para conocer a los artistas, hacerlo por sus obras tal vez sea la más apropiada. Oscar Wilde solía decir que cuando el pintor plasma sobre el lienzo a su modelo, lo que se revela no es éste sino el mismo autor.
Leer a Dolina no es muy diferente a escucharlo hablar, pues monologa como escribe, siempre oscilando entre la reflexión más profunda y la resolución liviana y ocurrente. Combina con estilo inconfundible la filosofía con el barrio, la levedad del ser con el amor perdido, y las ingenuas travesuras juveniles con la decepción, el desengaño y la acechanza de la muerte.
Hay quienes afirman que Borges sostenía que siempre se ha escrito sobre lo mismo (la vida, la muerte, el amor) pero de maneras diferentes. Yo me permito agregar que hay autores que cuando lo hacen, logran ilusionarnos al introducirnos en su mundo plagado de señales, confesiones, ingenio y ese tono ameno y franco que apreciamos de todo narrador. Díganme ustedes si Dolina no lo consigue cuando, así, se refiere al olvido: “Recordemos, recordemos todo el tiempo. No olvidemos nada. Ni el color de nuestras corbatas perdidas, ni el olor a tiza y sudor del colegio, ni el calor del asfalto sobre los pies descalzos, ni el gusto a jazmín de los besos en la noche, ni el aroma de la untura blanca. Si nos espera el olvido, tratemos de no merecerlo. Y pensemos que después de todo, aunque la victoria final sea de los Amigos del Olvido (así llama el autor a la organización que promueve la abolición de todos los recuerdos, enfrentada ancestralmente a la nostalgia perenne de los Hombres Sensibles), será un triunfo sin festejo. Nadie lo recordará jamás”.
¿Han notado lo que les dije? ¿Advierten cómo Dolina reflexiona sobre el olvido (que en su punto más inflexible es la muerte) alentándonos a recordar para vivir, y que en el instante más doloroso de ese pensamiento logra salir con una ironía digna de una sonrisa cómplice? A esa habilidad me refería. A esa capacidad de sumergirnos en el abismo del desconsuelo para luego tendernos la mano redentora y renovarnos la ilusión. He allí la naturaleza del autor revelada en su propia obra.
Debo decirles que leer las Crónicas del Ángel Gris es una grata experiencia que recomiendo con fervor. Allí encontrarán personajes entrañables como el polígrafo de Flores Manuel Mandeb, el músico prolífico Ives Castagnino, el ruso Salzman o el galán de barrio ávido de amores Jorge Allen, pero, fundamentalmente, verán como flota en toda la obra el espíritu de los Hombres Sensibles y el aura del Ángel Gris; ese ángel sombrío y descolorido que es más atorrante que santón y que recorre el barrio de Flores en el mismo momento que Dolina lo sueña.
Creo que esta entrega de El Ojo Críptico se parece más a Huella de Letras (nuestra anterior columna habitual) que a sí misma. Debe ser por eso de que la obra revela al autor.
Hasta la próxima mirada.
El Ojo Críptico

viernes, 7 de octubre de 2011

El diario íntimo de Proserpina

Francis Picabia
12 de febrero de 1944: Es extraña la manera en que suceden las cosas. De pronto, mi vida parece encaminarse. Me siento condenada al éxito. Quienes desdeñaban mi profesión, hoy estarán masticando su acritud. ¿Creen que una actriz es una zorra? ¡Por favor! Tengo a mi lado a un hombre poderoso, y que aún ni siquiera ha despertado. ¿Escribí despertado? Sí, y le doy a esa palabra dos sentidos: uno literal, pues duerme ahora, aquí, en mi cama; otro figurado, pues todavía no son tantos los que han visto lo que es capaz de hacer y hasta dónde puede llegar… conmigo, claro está.” *

* Transcripción del diario íntimo de Proserpina hallado entre lo que fueron las pertenencias de la profesora Athena Eleusina y ofrecido a este cronista para su publicación por sus derechohabientes. Continuará en futuras entregas, a medida que avance la clasificación de los manuscritos originales.

RT

jueves, 6 de octubre de 2011

El diario íntimo de Proserpina

Francis Picabia
(A continuación el diario de Proserpina presenta páginas faltantes, tal vez cinco o seis. La profesora Athena Eleusina ha dejado algunas anotaciones al respecto. Este cronista las transcribe sin más dilaciones, pero no puede omitir sus sensaciones a pesar de su pretensión de objetividad. En verdad cree que se trata de una suerte de oración).


“Santa mujer, bendita eres tú,
pero incapaz de vencer a la ponzoña.
¿Qué no hay Dios que te salve?
Tu nombre será invocado
como estandarte de victoria;
pero de otros y no tuya.
¿Sabes a dónde te lleva este camino?
Al fin, que sea tu voluntad, y no la mía.”


* Transcripción del diario íntimo de Proserpina hallado entre lo que fueron las pertenencias de la profesora Athena Eleusina y ofrecido a este cronista para su publicación por sus derechohabientes. Continuará en futuras entregas, a medida que avance la clasificación de los manuscritos originales.

RT