martes, 7 de octubre de 2014

ABSURDAS RAZONES PARA NO AMAR

Salvador Dalí

Llenaré los versos rotos de este poema extremo
con palabras que me lastimen los ojos con sus sonidos roncos.
Me abrumo con la bruma de tu hastío,
desmirando a través de la ventana de los vidrios rotos.
Mientras tanto, envuelvo los sueños de ayer con el diario de hoy,
ese mismo que mal vende nuestra historia a precio vil.
Desnuda de palabras estás ante mí, travestida de llanto…
Y yo, que sólo vine a hablar por teléfono,
en la alacena guardé tu olvido y en la heladera tu corazón;
sin lunas, sin tiempo, sin esperanzas,
inventando –otra vez– absurdas razones para no amar.

Ricardo Tejerina