miércoles, 30 de septiembre de 2015

LA CULTURA, UN PROYECTO DE GESTIÓN


Está previsto para los primeros días de octubre el lanzamiento del libro: Cultura y Desarrollo Local. Una propuesta para Tres de Febrero (Editorial Dunken), compilado por Ricardo Tejerina y prologado por Diego Valenzuela. En primicia exclusiva compartimos el prólogo del reconocido periodista e historiador que ha incursionado en la política, y autor de Sarmiento Periodista y Belgrano. La revolución de las ideas, entre otros.

Cuando Ricardo Tejerina me comentó el proyecto que hoy es este libro y me invitó a prologarlo me sentí entusiasmado y honrado. El entusiasmo creció los últimos días por dos factores: leí el material que aquí se presenta y tuvimos una interesante jornada de votación en las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias del pasado domingo 9 de agosto de 2015. El resultado de las PASO en nuestro municipio prueba de forma contundente que la comunidad de Tres de Febrero quiere mayoritariamente un cambio en la dirección que proponen los autores de los ensayos contenidos en estas páginas.
Un cambio que da lugar a lo nuevo sin dejar atrás algunos valores que nos constituyen como sociedad, que fomenta la expresión honesta y sensible, el diálogo y la capacidad de escucharnos y escuchar las necesidades, deseos, ideas y aspiraciones del otro, que se sustenta en el respeto de las diferencias, da cabida y contiene a lo distinto y disruptivo, porque ése es el motor que nos ayuda a crecer como seres humanos y como sociedad.
El concepto de cultura que transmiten los autores es amplio y vital. Tiene que ver con prácticas y valores que integran a las personas, con la expresión de la propia identidad y el compartir con otros, siendo parte, construyendo el arraigo y el sentido de pertenencia que nos saca de la soledad y nos permite pensarnos con otros, como miembros de una comunidad con un destino común.
Si queremos un cambio en nuestro entorno, no podemos hacerlo solos, cada uno individualmente. El futuro de nuestro municipio y de nuestro país nos une. La posibilidad de un proyecto personal de vida está muy relacionada con los estímulos y desafíos que nos propone el contexto que habitamos. Como dice uno de los ensayos, “la cultura es un factor de desarrollo y conforma el tejido social más sólido de la comunidad”.
Tres de Febrero es un municipio con sentido histórico y una gran avidez cultural. Desde su nombre mismo, que recuerda el momento en que nació un proyecto de país inclusivo, con educación pública de calidad y para todos: la batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852. Domingo Faustino Sarmiento, gran artífice de ese proyecto, impulsor de la ampliación del acceso a la educación indispensable para formar ciudadanos, visitó nuestro territorio como periodista y relator de la batalla de Caseros.
Quizás algunos de estos hechos, contados en aulas de escuela primaria por maestras que querían hacer de nosotros buenos ciudadanos, me hayan impulsado a dedicarme a la historia y al periodismo. Conocer la realidad, para poder transformarla. Quiero hacer mi aporte para que quienes hoy son niñas, niños, jóvenes y adolescentes encuentren su lugar en nuestra comunidad, y desde esa pertenencia, puedan soñar, proyectar y participar para transformar lo que crean que debe ser mejorado.
Hace unos años decidí salir de mi zona de confort e involucrarme en la actividad política, para transformar esa realidad que duele cuando uno sale de los barrios que siempre recorrió y mira con los ojos bien abiertos la falta de oportunidades que condena a muchos de nuestros vecinos.
Concibo la política como escucha, relación con el otro, servicio. Eso es lo que hice durante los últimos dos años, recorrí el distrito, caminé por los barrios, conversé con comerciantes y maestros, con trabajadores sociales y con familias que por alguna razón son víctimas de las políticas de los que no escuchan. Y aprendí mucho de ellos, que me fueron mostrando el camino y brindando su confianza.
La experiencia como Subsecretario del Área Metropolitana del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires me enseñó que muchos problemas, para ser resueltos, demandan superar las fronteras, analizarlos y planificar con una mirada que trascienda los límites de lo jurisdiccional, apostar al intercambio y a las políticas comunes de largo plazo.
Pertenezco a Tres de Febrero, nací en Caseros y en mi infancia y juventud en Santos Lugares se moldeó el hombre que soy. El barrio del gran Ernesto Sabato, escritor reconocido y hombre sabio cuyo compromiso con la verdad dejó una fuerte impronta en la historia de la democracia argentina.
Antes de la política fui, y soy, un profesional vinculado a la actividad cultural. En “Voces de la comunidad” (programa de TV emitido en el canal 2 de Cablevisión Oeste) dialogué con muchos referentes de nuestra historia y vida cultural. Porque estoy convencido, como dicen estas páginas, que fortalecer el sentido de pertenencia y la identidad local es esencial para poder llegar a nuevos y mejores lugares.
“Promover el desarrollo local y la afirmación de la identidad a través de la cultura, como el eje transversal de cualquier proyecto de gestión que pretenda ser exitoso”, dice el compilador de este material. Cuenten conmigo para acompañarlos y liderar juntos el desarrollo de un proyecto cultural pluralista, democrático y descentralizado para Tres de Febrero.
La batalla de Caseros marcó el fin de una etapa y a su vez el inicio de la Argentina moderna, la que empieza con la sanción de la Constitución de 1853. En el presente, tenemos la oportunidad de cambiar de rumbo, en una dirección donde tomemos lo bueno del pasado y aprendamos de los errores, para crear juntos un futuro donde todos podamos construir un proyecto de vida, apoyados y sostenidos por una comunidad que no nos deja solos, porque es consciente de que en muchos aspectos, el destino de todos está relacionado. 

 DV
Villa Bosch, 12 de agosto de 2015

Hasta la próxima mirada.

El Ojo Críptico

jueves, 6 de agosto de 2015

POEMAS DE TIERRA Y CIELO


En agosto llega el primer libro de la poeta mendocina Lidia Funes Bustelo, Poemas de Tierra y Cielo, un volumen que jerarquiza la creación poética del interior de nuestro país. En el habitual espacio de El Ojo Críptico compartimos el prologó que realizara ad-hoc Ricardo Tejerina. Publicó Editorial Dunken.

En la vida hay causas y efectos. Es verdad, no descubro nada al afirmarlo, pero es necesario tenerlo muy en cuenta para poder comprender cabalmente todo lo que sigue…
Cuando Lidia Funes Bustelo me invitó a prologar esta obra, me recordó que yo la había seleccionado para integrar la antología Letras del Face V (Editorial Dunken, 2014). En aquella ocasión escogí su poema “He nacido poeta”, por cierto una de las propuestas destacadas del volumen que compiló a una interesante cantidad de obras, cuyos autores las compartieron originalmente a través de la red social Facebook. Siempre creí en ese proyecto editorial; otros tantos anteriormente y Lidia ahora, confirmaron mi vaticinio: “Las mejores expresiones de la red, se volverán libro”. Dicho y hecho.
Con la autora compartimos, pues, la integración final de su libro. Teniendo a la distancia geográfica como dificultad (ella vive en la provincia de Mendoza y yo en la de Buenos Aires), fue nuevamente Internet el medio que estrechó latitudes. Otra vez la red, como mediadora tecnológica, jugó su preponderante papel.
Fue así que compartimos digitalmente pareceres, conceptos y hasta ideología, para conseguir darle forma final a lo que hoy es Poemas de Tierra y Cielo.
Tratamos de no dejar nada librado a la ventura azarosa, pues publicar un libro no es algo que pueda tomarse a la ligera. Todo lo contrario: se trata de un cometido de tan singular importancia que el sólo hecho de emprender la idea y realizarla, ya implica colocarnos en un lugar visible de la gran historia de lo escrito, esa misma que acredita a la fecha pujantes cinco mil años. No es ello, entonces, poca cosa.
Todos tenemos una historia de vida que acompaña a nuestra impronta creativa. Más aun, esas historias de vida son inescindibles del proceso creativo individual. Esto es así, porque el artista es –también y entre otras cosas– un testimoniante de su época y, parafraseando a Ortega, de sus circunstancias. Pregunto, entonces: ¿Puede, acaso, el poeta dejar de batallar contra las injusticias de su tiempo presente o pretérito, valiéndose de su pluma, sus metáforas y sus versos? Por supuesto que no puede, y si lo hace, si no se entrega a esa lid, sinceramente a bien tendría no llamarle poeta, aunque sus rimas fueran perfectas, bellas y musicales.
Sepan, pues, amigos lectores, que este libro es hijo de la resiliencia, tributario de esa capacidad humana consistente en sobreponerse a las más exigentes y opresivas adversidades. He allí, el signo de esta poeta.
Y designo a Lidia como poeta, no sólo por la virtud de su lírica –que también la tiene–, sino por “confesar que ha vivido”, como diría el recordado Pablo Neruda; y por haber hallado en el sufrimiento y ardor de la vida, la simiente y fecundidad de su poesía.
De allí surgieron y se propalan poemas tales como: “Autobiográfico”, Tu nacimiento”, “A mi hijo Amir”, “Alejandra” o “Infancia”, en los cuales la autora le da carnadura a sus versos más intimistas; o también “Asesinos, asesinos”, “Malvinas” y el entrañable “Los hermanos mayores”, en los que ofrece su pecho enhiesto a la historia, sin sumisión ni dobleces. También, lega la poeta –enhorabuena– un racimo de versos dedicados al oficio de escritor y a la laboriosidad del escribidor vargasllosiano que pugna por un mejor destino, es el caso de: “Escribimos” y “Café literario”. Y, desde ya que no falta en este poemario la problemática de género, la que se expresa vívidamente en: “Mujer”, “Oscuridades y caos” y “Marioneta inmóvil”; ni tampoco la confesión de su fe (“María, reina y señora de todo lo creado” es en sí un rezo); para desembocar en la que es, tal vez, una de sus composiciones más sencillas, pero al mismo tiempo más logradas: “Árbol amigo”, ésa que a valoración de quien suscribe, es la manifestación más elocuente del sentido universal de la poesía, junto a cuatro versos “sin título”, que desnudan sensualidad y poética, construyendo de tal modo una perfecta alegoría de los recuerdos:
“Y vienen a posarse
en mi copa de vino,
y me hacen el amor,
sin pedirme permiso”.
Les decía al comienzo, que en la vida hay causas y efectos. A ello apunta Poemas de Tierra y Cielo, a confirmar aquellos imponentes versos de Francisco Luis Bernárdez, esos que todavía inflaman nuestras emociones y nos humedecen los ojos, al tiempo que buscan cobijo en nuestro pecho; pues por la belleza y profundidad de ellos todos hemos comprendido que:
“(...) lo que el árbol tiene de florido,
vive de lo que tiene sepultado”.
Son causas y efectos…
Es palabra de poeta.
Hasta la próxima mirada.
El Ojo Críptico


sábado, 4 de julio de 2015

CLÍNICA DE CUENTOS

Escritores:
Ricardo Tejerina y María Rodíguez

Una apuesta de Editorial Dunken que apunta a la formación total del escritor. Se realizará en dos jornadas entre agosto y septiembre del corriente. Incluye teoría y publicación. Cupos limitados.

En breve haremos con la colega Marita Rodríguez-Cazaux la primera clínica de cuentos en el marco del programa ROI (Recepción de Obras Inéditas) de Editorial Dunken.

En esta oportunidad fuimos convocados por la editorial líder en publicaciones independientes, para concretar una de las iniciativas más interesantes en cuanto a la formación y desarrollo de autores nóveles nacionales respecta.

Pero, ¿qué es en sí, una “clínica de cuentos” y a quiénes está dirigida? 

Vayamos por partes: una clínica de cuentos es un taller intensivo y preciso para que el participante adquiera las nociones y tips fundamentales para la mejor construcción de su cuento. Es el escenario propicio para convertir el mero relato o la anécdota en un cuento, con la forma y estilo que el género exige. Asimismo, está dirigida a autores nóveles o incluso avanzados que buscan perfeccionar sus competencias, del mismo modo que a otros interesados que crean poder enfrentar el desafío de contar una historia con virtud y consistencia.

El recordado Adolfo Bioy Casares solía decir que el propósito fundamental del oficio de escritor es contar cuentos. Siguiendo, pues, su sentencia, diré que la misma es sumamente atinada y a la vez reveladora: el escritor es, de hecho, un contador de historias. Perfeccionado el estilo, esas “historias fundamentales”, tornan en cuentos.

El cuento es un género literario que orienta toda su fuerza y recursos hacia el desenlace. A diferencia de la novela, por ejemplo, el cuento no es sobreabundante, no se ramifica, ni tiene las características de un racimo. El cuento es una flecha que avanza, que no se detiene: en su punta está su virtud. Por lo tanto, no hay cuento sin final. 

Personalmente, también me interesan mucho los títulos. Un buen título es el preludio de un cuento ambicioso. No define nada, pero sí nos indica una intención, una suerte de promesa que el cuerpo del relato tendrá que confirmar. Edgar Allan Poe, a quien se le asigna y con razón el título de “maestro del cuento”, fue un gran titulador: “El extraño caso del señor Valdemar”, “El entierro prematuro” o “El diablo en el campanario”, dan cuenta de lo que sostengo. Claro que el bostoniano, siempre cumplió la promesa que insinuaba. Ni duda cabe.

América dio grandes cuentistas, entre los muchos y muy buenos, mi podio está integrado por: Jorge Luis Borges, Horacio Quiroga y Rodolfo Walsh… sin olvidarme tampoco de Julio Cortázar como bonus track. Pueden ustedes asignarle cualquier orden, se trata de cuatro plumas tan virtuosas que el orden de los factores no alterará el producto, a pesar de no ser ésta una ciencia exacta.

Sin embargo, para la clínica de cuentos que nos ocupa, utilizaremos otros autores a excepción de Quiroga. Iremos más hacia atrás, recuperaremos algunos relatos esenciales que el tiempo y la vacuidad de los tiempos modernos han invisibilizado. Con Marita elegimos algunas obras que su sola mención me hace pensar en la imposibilidad de fallar: “Yzur” de Leopoldo Lugones, “Horacio Kalibang o los autómatas” de Eduardo Holmberg, “El cuentista” de Saki (seudónimo de Horacio Munro), “El solitario” de Horacio Quiroga y por supuesto algo de Poe. 

A decir de muchos, “Yzur” es el mejor cuento de la literatura argentina. Yo no lo aseguraría, pero sí considero que se trata de un relato monumental. Lugones vuelca en él todo su maestría, y nos convence de que los monos pueden hablar. Yo aún lo creo.

“Horacio Kalibang…”, es una perla que brilla en un insólito anonimato. Desconocido por el gran público, es tal vez uno de los cuentos más virtuosos de nuestra narrativa. El tema es la vida artificial, la del autómata, un tópico muy en boga en el siglo XIX. Todo el conocimiento científico de Holmberg (médico de profesión) está puesto al servicio del relato. Imperdible.

Por su parte, “El cuentista” de Saki y “El solitario” de Quiroga, son impecables. Allende la sencillez constructiva de ambos, demuestran que las historias mínimas pueden ser extraordinarias en las manos de un autor competente. En mi opinión, el cuento de Quiroga es la perfección misma. Toda la introducción que he hecho sobre el género está justificada por el texto del autor uruguayo cuyo final descuella.

Nuestra clínica, entonces, tiene calidad garantizada. Trabajaremos con los autores inscriptos en dos jornadas. En la primera compartiremos teoría y práctica, en tanto que en la segunda presentaremos el libro que surgirá de nuestra labor en taller, el que incluirá un cuento de cada participante, elaborado –claro está– con las consignas y tutoriales de la clínica.

El libro en cuestión se denominará Contrapuntos, y será el testimonio perenne de esta iniciativa tan singular. Como escritor y gestor cultural, celebro esta nueva iniciativa de Editorial Dunken, tal vez la casa editora que más y mejor hace por los autores nóveles e independientes. Los que conocemos el campo, sabemos la importancia que tiene por la necesidad que atiende y cubre con su apuesta permanente por las letras nacionales. Enhorabuena.

Hasta la próxima mirada.
El Ojo Críptico




sábado, 6 de junio de 2015

MICRORRELATO: RECUPERANDO LA ESENCIA DEL OFICIO DE ESCRITOR


El portal Vitamina Cdigital que dirige el autor desarrolló un certamen de microrrelatos entre el 18 y 19 de mayo. Aquí la crónica para El Ojo Críptico de esta justa de autores nóveles –y no tanto–, con precisas aptitudes para el exigente formato del relato breve.
El escritor es un artista, por supuesto, su forma expresiva es uno de los diferentes lenguajes del arte. Pero, a mí me gusta más el otro costado, el lado laborioso y esforzado del autor, es decir el margen del oficio.
Recuerdo que Adolfo Bioy Casares (1914-1999) sostenía que el propósito fundamental del "oficio" de escritor es contar cuentos (cito de memoria, por ello la paráfrasis). Por tal motivo, como una suerte de tributo al escritor de La invención de Morel, convocamos a través del portal de Facebook de Vitamina Cdigital a un concurso exprés de microrrelatos.
Fuimos por la recuperación de la esencia, pues. A buscar al artesano de letras, creador innato desde luego, pero también escribiente y escribidor, amanuense de sus propias musas y competencias. Y digo esto porque el modesto certamen que realizamos implicaba el desafío de contar una historia brevísima (apenas cuatro renglones), pero a la vez corregirla, editarla y publicarla digitalmente, completando de tal modo el ciclo de lo escrito: creación, corrección, satisfacción.
A mi cargo tuve la selección del microrrelato ganador. Me cuesta hablar en términos de orden o jerarquía, si bien suelo habitualmente seleccionar textos, no lo hago con la idea de que unos ganan y otros pierden. Más bien realizo la tarea como un ejercicio de fascinación. Me dejo hundir en la profundidad de un relato y luego exhalo, para emerger con la única certeza de que "éste" bien puede ser... y allí es que otro llega de inmediato a cuestionarlo. Enhorabuena. La paridad es siempre un escollo pero también una gracia, la "competencia entre competentes" resulta enriquecedora para todos.
El tema propuesto fue "Ángeles y Demonios", a sabiendas de la pluralidad de sentidos que podían dispararse. Desde la apropiación literal por parte de los autores, hasta la deconstrucción del tema y la reconstrucción de esos sentidos a través de extensiones figuradas como la maldad, el odio, el resentimiento y la ira, o sus opuestos bondad, amor, redención y paz.
Todos los participantes lograron hallar la virtud en la austeridad. Sin poder apelar a la batería de recursos disponibles ni al preciosismo de la prosa, tuvieron que apuntar su historia como flecha certera. Y lo lograron. Pudieron "contar un cuento" en cuatro renglones; de principio a fin, agudizando su ingenio y sometiéndose a la regla pretoriana de la extensión, cuyo único propósito era que buscaran en sí mismos al artesano de letras capaz de darle forma precisa y justo equilibrio a la silla de tres patas. 
Un dato: entre los autores que aceptaron la convocatoria asomaron jóvenes con actualidad vigorosa y futuro promisorio como el caso de Leonel Álvarez Escobar y Nicolás Darchez; también plumas solventes con publicaciones a cuestas tal el caso de Ana Cristina Pzonka, Liliana Bonavita, Mabel Antonini, Silvia Bazán, Alicia Yokoi, Claudia Almada, Laura Mastracchio Delponte, Martha Vaccari y Miri Laurnaga; sumadas a las gratísimas revelaciones de Héctor Caputo, Mirta Gaziano, Adriana Barone y Josefina Ruíz; y el siempre legitimador aporte de formadores de escritores y colegas como es el caso de Bibiana Pacilio, todos diestros y hábiles en el campo. Esto puso la vara alta desde el vamos. 
Siempre digo que los reconocimientos valen en tanto y en cuanto la justa se libre con buenas artes y en competencia de pares que elevan nuestro nivel. Imponerse a los buenos es meritorio, tanto como circunstancialmente caer ante ellos, con quien tenemos paridad y la definición suele resolverse por el canto de una uña. Y aquí, ése ha sido el caso.
Me he quedado con el microrrelato de Rodrigo Oliveri, que consiguió lo que otros, pero con un detalle adicional: me ha devuelto al páramo de la existencia, a las fronteras de la finitud y la eternidad, a la honda cavilación de mis dudas y certezas. He allí "el canto de uña" que les comentaba. Enhorabuena.
He sido afortunado al leerlos, a todos y cada uno. Gracias por tanto, perdón por tan poco.
Hasta la próxima mirada.
El Ojo Críptico
MICRORRELATO GANADOR
AUTOR: RODRIGO OLIVERI

Si hubieran visto lo que esta criatura, de seguro, aborrecerían su existencia. Con gusto habría entregado mi ser al vacío, si aquello fuera una alternativa... ¡Ni siquiera el cielo ofrece salvación! Tal como versaba un antiguo olvidado: Así como es arriba, es abajo.

ALGUNOS DE LOS MICRORRELATOS PARTICIPANTES

ALICIA YOKOI

Miguel Ángel, harto de pintar los celestes rutinarios, bajó al infierno para rescatar a Caravaggio de la ira de Lucifer, quien lo había sorprendido echando luces a un condenado. Ya en el cielo, Caravaggio compuso su primer tsunami.

LEONEL ÁLVAREZ ESCOBAR

Llevaba largo rato en uno de los brazos del frondoso árbol. Contemplaba, con pena y arrepentimiento, con obnubiladas pupilas. ¿Valió la entrega? Con la piel rasgada en su espalda, sin alas, se sacudió el resto de polvo y caminó dolorido sobre la tierra, hacia su nuevo horizonte.

JOSEFINA RUÍZ

Con cara de placer terminé mi tarea. ¡Le clavé el picahielo en el pecho! Quedó en el suelo bañado en sangre. Había violado a mi hija 15 años atrás. ¡Hice justicia!




domingo, 3 de mayo de 2015

ROCK AND ROLL ALL NIGHT

Kiss en Argentina, 16/04/15.


El pasado jueves 16 de abril el estadio de Vélez Sarsfield vibró con la potencia rockera de Kiss. En la columna habitual de El Ojo Críptico compartimos la crónica del recital de una de las grandes bandas de todos los tiempos y una entrevista a Diego Ferreyra, cofundador de Kiss Army Argentina.

La cita estaba pactada para las 21 hs. Poco a poco los fans llegaron hasta el estadio de Vélez enclavado en el barrio porteño de Liniers. Las remeras negras y las caras pintadas avanzaron en busca del mejor lugar en las tribunas o en el campo. Casi 40 mil personas con mística rockera o simplemente con el firme deseo de disfrutar de un show con características únicas estuvieron prestas puntualmente.

Kiss, la mítica banda norteamericana fundada en 1973 por Paul Stanley y Gene Simmons –ingresada en el Salón de la Fama del Rock en 2014–, llegaba otra vez a la Argentina, pero esta vez en el marco del tour mundial conmemorativo de los 40 años de vigencia de estos monstruos del rock and roll internacional.

El show ofreció todo lo que se puede esperar de la puesta en escena de una súper banda y en particular todo lo que los fanáticos aguardan de sus icónicos ídolos. Fuegos artificiales, explosiones, vestuario y make up, luces, poleas y aparejos, lanzapapeles, pantallas gigantes, interacción del grupo con el público, y por supuesto, un sonido adecuado para todo el arsenal musical de Kiss.

La velada arrancó con “Detroit rock city”. La voz líder de Paul Stanley (62) la rema con oficio de rockstar desde el vamos. Los fans están a pleno con Gene Simmons (65), se nota que “el demonio” es ligeramente favorito. Sus intervenciones son tan esperadas como festejadas… y claro, el hombre de la lengua se brinda por completo, no escatima nada, sabe que es el alma de Kiss, aun con Paul en el escenario y todo su despliegue físico que uno no puede menos que destacar y con creces.

Pero Kiss es Kiss también por su público, que dicho sea de paso tiene un comportamiento excelente. El ida y vuelta de los músicos con los fans es algo que fluye naturalmente. El escenario se engalana con una inmensa bandera de la Kiss Army (seguidores oficiales de la banda) y el feedback funciona sin fisuras.

El show sigue y llegan los puntos altos del lanzallamas, el vuelo ascendente de Simmons para ubicarse en una pequeña plataforma a más de 10 metros de altura, el cruce de escenario de Paul trasladándose colgado sobre las cabezas del público, y la satisfacción de todos con esos poderosos temas de la banda en los cuales se alternan en la voz ambos líderes, como ser “War machine”, “Do you love me” o “God of thunder”.

Camino al último tercio del “espectáculo”, porque los recitales de Kiss son en verdad eso: un espectáculo en todo el sentido de la palabra, la inminencia de los grandes y esperados hits llevan a la contradicción entre el deseo de que por fin lleguen y la certeza de que el final de fiesta esta próximo. 

Entonces… momento supremo con “Fui hecho para amarte”, tal vez la mejor canción de la banda y delirio total con “Rock and roll all nigth”, un himno de rock puro con el que Kiss cierra todas sus presentaciones desde hace años. 

Señoras y señores, de pie, 40 años no es nada… ¡si están igual! Gracias Paul, Gene y compañía por 40 años de rock and roll toda la noche.

Hasta la próxima mirada.
El Ojo Críptico

ENTREVISTA A DIEGO FERREYRA* DE KISS ARMY ARGENTINA
“KISS NO NECESITA GRABAR NUEVA MÚSICA”
Exclusiva de El Ojo Críptico 

Hola Diego, vos sos uno de los fundadores de Kiss Army ¿cómo se organizan en la Argentina y cuáles son las actividades que desarrolla el fans club? 

Hola, ante todo muchas gracias por el espacio, te comento: Kiss Army Argentina lo conformamos Marcelo García y Diego Ferreyra, el espacio nació al unir fuerzas ya que ambos somos fans de Kiss y años atrás cada uno manejaba sus respectivos blogs dedicados a Kiss donde se mostraban artículos de colección y demás cuestiones. Tras un encuentro se decidió dar vida a Kiss Army Argentina ya más como un sitio dedicado exclusivamente a Kiss, donde se brindaran todas las noticias de la banda, reportajes exclusivos, prestar colaboración con productoras como Fénix en las visitas de Kiss en el 2012 y la reciente visita de abril. Además damos apoyo a las bandas tributo nacionales y una vez al año organizamos nuestro evento llamado "Kissnight" donde una banda tributo brinda un show, los fans pueden acceder a puestos de merchandising, sorteos y pasar una gran noche en familia... Kiss Army Argentina como sitio oficial cumplirá 5 años de permanencia a mediados del mes de mayo.

¿Qué tipo de relación tienen con la banda?

Mirá, la relación que hemos creado en este tiempo es algo increíble. Tanto en el 2012 como este año hemos sido los responsables de coordinar los Meet & Greet (encuentros personalizados del público con los artistas) y la venta de los bajos de Gene Simmons a los fans argentinos. Además tenemos contacto directo el staff de ellos como Dean Snowden, Rob, Tim Gush; también hemos generado relación con algunos ex integrantes como es el caso de Bruce Kulick, guitarrista de Kiss entre 1984 y 1995 aproximadamente…

Ustedes como club de fans, ¿prefieren que la banda genere contenido nuevo o que apunte más a los clásicos?

Es muy buena la pregunta que nos hacés. Kiss ha grabado discos nuevos tanto en el 2009 como en 2012, pero hoy la industria discográfica ya no es el negocio que era en otras épocas, a eso sumale que lo mejor de Kiss ya está hecho. Su material de oro lo encontrás en la década del ‘70 más lo que han hecho en los ‘80 y principios de los ‘90.... Personalmente, creo que Kiss hoy día ya no necesita grabar música nueva. Tienen 20 discos de estudio de donde pueden seguir haciendo giras que material para tocar en vivo no les va a faltar... En los ‘70 está el verdadero y clásico sonido de Kiss, cualquier fan quiere escuchar las canciones de esos años.

¿Cuál fue, a tu criterio, el momento más importante o emocionante del show?

Uy, difícil elegir uno, cada fan vive cada momento de manera especial, en lo que respecta a mí te podría decir que el momento más emocionante es el final del show con “Rock and roll all night”, eso refleja lo que es un show de Kiss: lluvia de papelitos, toda la gente cantando eufórica, explosiones, humo, todo la puesta en escena en su máxima expresión, eso es Kiss.

¿Podrías hacernos, entonces, un balance general del show hecho en Vélez?

Kiss lleva 40 años de rock sobre los escenarios, obviamente no somos obsecuentes y uno sabe… no es lo mismo tener más de 60 años como es el caso de Gene y Paul, y querer compararlos con su época de jóvenes. Pero sabiendo eso y viendo el show que dieron en Vélez, uno no puedo más que agradecer que sigan en la ruta. Gene Simmons a sus 65 años se sigue maquillando cada noche y en el escenario es el Demonio que todo fan de Kiss quiere ver. Paul Stanley, a pesar de que su voz ya no es lo que fue, hoy día sigue al frente brindándose cada noche y acomodando su registro vocal a su actualidad... pero eso no quita que siga siendo el frontman de la banda y no podemos pedirle más, ya nos dio todo a los fans y literalmente ha dejado la garganta en los escenarios. Hoy Kiss lo completan Eric Singer en batería y Tommy Thayer en guitarras -quienes cumplen su tarea con mucho profesionalismo-, ocupando los lugares de los miembros originales, Peter Criss y Ace Frehley. Por todo eso, el balance es positivo.

*Diego Ferreyra, Kiss Army Argentina, http://www.kissarmyargentina.com/