viernes, 2 de diciembre de 2011

RELACIONES

RT

Como todos los días, bien temprano, el sol caribeño despunta en el horizonte. Sentado en el solitario muelle releo por enésima vez las páginas de Relato de un náufrago. En verdad pienso que esta vez el Gabo está más cerca que lejos, apenas cruzando el Mar Caribe, en la pintoresca ciudad de Cartagena de Indias. La brisa marina me despeina los recuerdos y me arranca una sonrisa que se funde en lágrima. De pronto, la figura de ella se me representa en la lontananza. Aunque fuera una quimera, deseo ir a buscarla, y así, evitar el terrible dolor que me produce el inminente naufragio de este amor.  

Ricardo Tejerina / 2011